Buscando el arte: la cultura al alcance de todos

 

La mayoría de las ocasiones en que una persona con inquietudes culturales se acerca a algún aspecto del medio no puede hacerlo porque no sabe realmente por dónde empezar. Otras ocasiones no se encuentran los estímulos adecuados en lo cual damos con el “momento indicado” para comenzar con la expresión que podemos crear. Sin embargo, otras veces buscamos (admitámoslo) una y otra forma de que nuestro comienzo en el arte sea saboteado ya sea por alguien más o por nosotros mismos.

Sin embargo recordemos que muchas de las personas que dedicaron su vida al arte no despertaron un día y dijeron “hoy me convertiré en pintor” o “éste día cantaré como soprano”. No. Existe toda una serie de circunstancias para que una persona queda dedicarse a alguna disciplina de lo que en un plano terrenal llamamos “arte”. Digamos, en el pensamiento mexica, lo que podría llamarse tu destino o “tonalli”.

Encontrando el arte

Con esto no me refiero de ninguna manera que una persona que se dedique a una ciencia exacta en algún momento de su vida no dedique su tiempo al arte. Recordando, son las circunstancias que suceden en la persona o en su ambiente las que determinan sus acciones. Existe la teoría (por decirlo de esta manera) que nuestros hemisferios izquierdo y derecho funcionan en conjunto como un ser racional y analítico, y como un ser emocional y creativo, respectivamente. Muchos textos afirman que el hemisferio más desarrollado define las aptitudes y cualidades del ser pensante, mientras que el otro queda relegado como una personalidad pasiva frente a su compañero.

En estos momentos, mi opinión no puede apoyar éste concepto (claro que no tengo bases científicas que me respalden, es mi humilde opinión) puesto que siempre, el comienzo de un nuevo aspecto de tu vida depende de romper con el esquema que tengas arraigado y tomar un poco del hemisferio que no ha tenido oportunidad de conocer lo que en su estilo sería algo arriesgado u osado. Volvemos entonces a las circunstancias del ambiente, que afectan directamente nuestra manera de entender nuestro entorno.

Viene entonces el concepto de que “un artista no nace, se hace”. Y para esto se requiere de mover, en cierta medida, la manera en la que ves al mundo. Lo grandioso del arte es que para formar parte de él no tienes que ser un artista. Basta con saber disfrutarlo. Claro, lo disfrutas más cuando tienes nociones sobre lo que estás viviendo a través de él, pero el verdadero objetivo del arte es simple y sencillamente, con la comunicación del mismo, transmitir una emoción.

Siendo tan ambiguo este concepto, podemos considerar que todos tenemos arte en nuestras manos: aun cuando nuestra profesión sea derivada de una ciencia exacta o estrictamente normativa, siempre encontramos una emoción en todo aquello que hacemos. Cuando encuentras, por ejemplo, como programador algún error en un programa que habías tardado horas en resolver y tienes aquella sensación de alivio, tuviste un mini encuentro con la parte del arte de la programación. Un ejemplo muy cursi, tal vez, pero quería explicar la amplitud de mi propio concepto.

Encaminando la creatividad

Volviendo al tema principal, el objetivo de esto es recordar que un artista no siempre surge de una escuela o taller, surge de la correcta canalización de sus expresiones en las que el intérprete las transforma en sensaciones propias de una emoción.

Dicho esto, creo que todos somos artistas de alguna manera. Sin embargo todos necesitamos saber cómo canalizar dichas expresiones, para lo cual, en mi humilde opinión debemos primero empezar a explorar las opciones a experimentar, y posteriormente buscar una guía que nos ponga en el camino correcto. Para esto, en la ciudad de Guadalajara tenemos muchas opciones, desde talleres gratuitos o muy económicos hasta carreras completas en las que encontraremos muchas posibilidades de desarrollo.

¿Qué opciones te gustaría explorar a ti? ¿Estás de acuerdo en que cualquier persona puede convertirse en artista? Déjame tu comentario, y recuerda que hay muchas opciones para comenzar a pensar en ti mismo como una persona del mundo del arte.