De telones y tarimas

“Actuar, es soñar con el cuerpo” – Jorge Eines.

Siempre he pensado que las grandes cosas suceden a partir de un evento insignificante. No quiero decir que tal evento no sea importante, simplemente que muchas veces pasa desapercibido. Es como cuando dijo Don Juan Matus: “tienes un centímetro cuadrado de suerte al día”. A veces ese “centímetro cuadrado de suerte” se te revela por el medio más irreverente, tal como puede ser una simple broma. Estaba una tarde en clase, cuando con mis compañeros y mi maestra en turno empezamos a bromear un poco para relajarnos. Surgió el comentario de “Tommy, deberías hacer teatro” debido a alguna broma que ya no recuerdo. Pero se grabó en mi mente aquella idea del teatro… No era mala idea.

Comencé a buscar cómo dar un primer paso para esto, pero, ¿qué podría hacer? No tenía contactos en el medio, no tenía ninguna experiencia y sobre todo, no tenía absolutamente ninguna idea sobre lo que es el teatro. Pero bueno, no me desanimó, y un día una buena amiga a quien le había contado esta nueva aspiración me contó sobre un anuncio en el periódico, “Taller de teatro para principiantes”. Debo confesar que en ese tiempo hacer algo nuevo me llenaba de terror, por lo que el presentarme a mi primera clase lo considero un gran logro para mí.

Al fin y al cabo, tomar el riesgo subir por primera vez a una tarima fue una experiencia de la cual quedé enamorado. Después de un año de taller, se llegó la oportunidad de presentarme por primera vez en público. Fue un lugar modesto, pero no por eso deja de ser impresionante. Aun cuando éramos un grupo reducido de novatos actores, me atrevo a decir que fue un evento que recordaremos por mucho tiempo. Con el paso de los años, nuestras presentaciones se hicieron más elaboradas, donde pude conocer una de las más grandes lecciones que se puede aprender con amigos: el trabajo en equipo. Lo que me lleva a comentarte sobre algunas cosas indispensables para emprender una aventura de tal naturaleza:

  1. Decir que se requieren “ganas de hacer las cosas” resulta algo trillado. Eso lo suponemos. Pero sí hay una cosa que,  aunque pareza obvia, no debes de dejarle poner atención: Busca orientación. No es lo mismo actuar por hobby en la sala de tu casa interactuando con personajes ficticios en la televisión. La dramaturgia es un arte extremadamente amplio y complejo, del cual cuanto más aprendas, más te darás cuenta que es un universo entero. Busca ayuda, talleres, maestros o por lo menos personas que sepan un poco de teatro. Créelo, encontrar un maestro no es tan difícil.
  2. Recuerda que la herramienta más importante de un actor es su propio cuerpo. Sé consciente de que al empezar a recibir entrenamiento actoral el movimiento físico es muy importante. Aprender a dominar y controlar tu cuerpo es de los primeros pasos por lo que no es mala idea que si llevas una vida sedentaria, mínimo vayas a correr o hacer un ejercicio leve. Digamos, eres un nuevo jugador en la cancha.
  3. Siempre es recomendado un taller de teatro cuando eres principiante. ¿Por qué? Porque así como eres un nuevo jugador en la cancha, necesitas también a los demás jugadores, y ellos necesitan de tí. La siguientes herramienta de un actor además de su cuerpo, son los demás actores. Son quienes te ayudarán a formar un equipo, serán el motor en escena. La gran labor de un actor es lograr la interacción con los demás (disculpen los monólogos).
  4. Ser actor no es fácil. Aún cuando hay muchas personas que tienen suerte, la mayoría de las veces para presentar una propuesta actoral en muchas partes de este país tendrás que hacerlo a base de mucho esfuerzo, tiempo, dedicación y no pocas veces aportando tu propio dinero. Sé paciente. En muchas ocasiones lo único que te mantendrá a flote serán solamente las ganas de hacer las cosas.

En un próximo post publicaré links a material que te pueden ayudar a animarte a emprender algo así, incluso algunos contactos para que en Guadalajara puedas entrar a un taller para comenzar esta aventura.