Las películas que todos vimos en Canal 5 y que nos formaron más que la primaria

¿Recuerdas esa sensación? Llegar de la escuela, aventar la mochila en un rincón, ignorar olímpicamente la tarea de matemáticas y encender el televisor. No necesitabas streaming, ni algoritmos, ni pagar una suscripción premium. Solo necesitabas que el reloj marcara las cuatro o cinco de la tarde y que el icónico logo del Canal 5 apareciera en pantalla.

Para muchos de nosotros, la verdadera educación no ocurrió entre pizarrones y gises, sino entre comerciales de juguetes y funciones de «Cine Permanencia Voluntaria». Si hoy eres un adulto con un sentido del humor ácido, una imaginación desbordante o un miedo irracional a los muñecos de ventrílocuo, probablemente se lo debas a la programación de XHGC.

1. El despertar de la imaginación: «La Historia Sin Fin» (The NeverEnding Story)

Si la maestra de español quería que leyéramos «El Quijote», Canal 5 nos dio a Bastian, Atreyu y el majestuoso Falkor. Esta película no era solo un cuento de hadas; era una lección magistral sobre la depresión, la pérdida y el poder del deseo.

  • La lección que nos dejó: El Pantano de la Tristeza nos enseñó más sobre la salud mental que cualquier clase de civismo. Ver a Artax hundirse mientras Atreyu gritaba desesperado fue nuestro primer trauma colectivo de la infancia.

  • Por qué es vital: Nos enseñó que «la Nada» —el vacío, el olvido, la falta de sueños— es el verdadero villano de la vida. Gracias a esta película, muchos de nosotros nos convertimos en ávidos lectores y creadores de contenido.

2. Ingeniería y supervivencia: «Mi Pobre Angelito» (Home Alone)

Cada Navidad (y curiosamente también en julio), Kevin McCallister nos enseñaba que el hogar es un castillo que debe ser defendido con astucia.

  • El impacto educativo: Olvida las clases de tecnología. Kevin era un ingeniero civil en potencia. Aprendimos sobre poleas, resistencia de materiales (específicamente la de los cráneos de los ladrones ante latas de pintura) y el uso estratégico de micro-machines.

  • El legado: Nos dio la confianza de que, incluso siendo pequeños o subestimados, podíamos vencer a cualquier «gigante» si teníamos un plan sólido.

Atreyu y Fujúr (Falkor), el

3. Ciencia Ficción y Ética: «RoboCop» y «Terminator»

Canal 5 tenía una habilidad especial para pasar películas que, en teoría, eran para adultos, en horarios donde cualquier niño de ocho años podía verlas. Gracias a eso, crecimos con una visión distópica y fascinante del futuro.

  • RoboCop: No solo era un policía de metal; era una crítica feroz al corporativismo y la privatización. Entre balazos, aprendimos que la identidad humana es algo que ninguna máquina puede borrar.

  • Terminator: «¿Qué harías si el futuro ya está escrito?» nos preguntábamos mientras Sarah Connor hacía lagartijas en su celda. El concepto de Skynet nos preparó para la era de la Inteligencia Artificial mucho antes de que ChatGPT fuera siquiera un concepto.

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4. El «Body Horror» para principiantes: «The Fly» y «Gremlins»

¿Quién necesita clases de biología cuando tienes a Jeff Goldblum convirtiéndose en una mosca gigante frente a tus ojos?

  • Gremlins: La lección de responsabilidad más grande de la historia. Si no podías cuidar a un Mogwai siguiendo tres reglas simples (no mojarlo, no luz brillante, no comer después de medianoche), ¿cómo esperaban que cuidáramos un Tamagotchi o, eventualmente, nuestras finanzas de adultos?

  • El efecto: Estas películas nos enseñaron a amar lo extraño, lo grotesco y lo «creepy». Nos formaron un criterio estético donde lo imperfecto y lo monstruoso también tienen un lugar en el arte.

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El Fenómeno del «Doblaje Mexicano» y la Identidad Cultural

No podemos hablar de las películas de Canal 5 sin mencionar el doblaje. Para nosotros, Bruce Willis, Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger no hablaban inglés; hablaban un español neutro perfecto, lleno de matices que solo nosotros entendíamos.

Este fenómeno creó una cohesión cultural en toda Latinoamérica. Las frases de películas como ¿Y dónde está el piloto? o ¿Quién engañó a Roger Rabbit? se convirtieron en parte de nuestro léxico diario. El Canal 5 no solo transmitía cine; estaba exportando una forma de entender el humor y el drama a través de la voz de grandes actores de doblaje mexicanos.

5. La Épica Fantástica: «Willow» y «Laberinto»

Antes de que Harry Potter o El Señor de los Anillos dominaran la taquilla, nosotros teníamos a Willow Ufgood y al inolvidable Jareth, el Rey de los Goblins (interpretado por el eterno David Bowie).

  • Laberinto: Nos enseñó que el camino más corto no siempre es el correcto y que «la vida no es justa, pero eso no significa que debas rendirte». Además, Bowie nos dio nuestras primeras lecciones de estilo y ambigüedad artística.

  • Willow: Una oda a los héroes improbables. Nos demostró que el valor no reside en el tamaño de la espada, sino en el tamaño del corazón (y un poco de polvos mágicos).

Dentro del Laberinto', de Jim Henson - ion litio

6. El terror que no nos dejaba dormir: «Eso» (IT) y «Chucky»

Seamos honestos: Canal 5 es el responsable de que toda una generación le tenga miedo a las alcantarillas y a los payasos. La miniserie de IT se pasaba constantemente como una película larga, y Tim Curry como Pennywise era el combustible de nuestras pesadillas.

  • ¿Qué aprendimos?: Que la amistad es el arma más poderosa contra el miedo. El «Club de los Perdedores» nos enseñó más sobre lealtad y apoyo mutuo que cualquier dinámica de grupo en la primaria.

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¿Por qué estas películas nos marcaron tanto?

La respuesta es sencilla: accesibilidad y repetición. En una época sin YouTube, ver la misma película tres veces al año creaba una impronta en nuestra memoria. Sabíamos los diálogos de memoria, anticipábamos los chistes y analizábamos los detalles en cada visualización.

Además, el Canal 5 siempre tuvo esa curaduría un tanto «rebelde». Mezclaban cine de autor disfrazado de aventura infantil con grandes producciones de Hollywood, creando un paladar cinematográfico ecléctico en los niños de la época.

7. Artes Marciales y Disciplina: «Karate Kid» y Van Damme

¿Quién no intentó hacer la «técnica de la grulla» en el patio del recreo? Daniel LaRusso y el Sr. Miyagi nos enseñaron que el aprendizaje real es lento y a veces parece aburrido («encerar, pulir»), pero los resultados son transformadores.

Por otro lado, las películas de Jean-Claude Van Damme como Contacto Sangriento (Bloodsport) nos introdujeron al concepto del honor en el combate y, por supuesto, a la increíble flexibilidad que todos deseábamos tener.

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El televisor de la sala fue nuestra segunda aula. A través de las películas de Canal 5, aprendimos sobre el bien y el mal, la tecnología, el amor, el sacrificio y la importancia de mantener viva la imaginación. Quizás no recordamos cómo sacar la raíz cuadrada de un número complejo, pero sabemos perfectamente qué hacer si un dinosaurio se escapa de un parque temático o si un fantasma se aparece en nuestra casa (llamar a los Ghostbusters, obviamente).

Estas películas son el tejido conectivo de nuestra generación. Son las historias que nos permiten conectar con desconocidos con solo decir: «¡Tengo el poder!» o «¡Hasta la vista, baby!».

¿Y a ti, qué película del Canal 5 te cambió la vida?