Menú Cerrar

La Joven de la Perla

El Siglo XVII está considerado como la Edad de Oro de la Pintura Holandesa. Es aquí en Delft, donde nace en 1632, Joannis Vermeer.

Hay muy pocos datos acerca de su vida. Se casó a los 19 años y vivió siempre en la casa de su suegra María Thins, que fue también algo así como una agente para sus Obras. Perteneció al Gremio de Pintores de San Lucas, y aunque desconocemos sus Maestros, en sus primeros trabajos se advierte la influencia de los Caravaggistas de Utrecht, desarrollando luego un estilo que reflejaba intimidad y calma.

Solo pintaba una o dos Obras al año, de los que nos han llegado unas 35, aún así es considerado, después de Rembrandt o Jacob Ruysdael, como el más famoso Pintor Holandés, por su maestría en la representación de la realidad, y la enigmática quietud y misterio que emanan sus Obras.

Temporalmente ubicado en el Barroco Centroeuropeo, su estilo en términos actuales sería el Hiperrealismo. Vermeer casi nunca pintaba al aire libre, y la mayoría de sus trabajos, están realizados en el interior de su estudio. Es por eso que siempre aparecen en varias de sus Obras, una ventana a la izquierda. Son escenas simples de la vida cotidiana, pero que demuestran su total dominio del color y la luz.

La Joven de la perla (hacia 1665) es su Obra más conocida. Aquí, nuestra bella y enigmática modelo, recorta su busto de perfil ante un oscuro fondo neutro, girando la cabeza para dirigir su intensa mirada hacia el espectador. Su boca se entreabre ligeramente, como si deseara hablar, dotando así de un mayor realismo a la composición. Viste una chaqueta de tonalidades pardas y amarillentas en la que sobresale el cuello blanco de la camisa, y cubre su cabeza con un turbante azul del que cae un paño de intenso color amarillo, creando un contraste cromático de gran belleza

En el brillo de los ojos y de la perla, encontramos toda la luz que refleja ésta Icónica Obra, considerada como La Gioconda Holandesa.

El pendiente, ¿una perla?

Desde 1995, esta pieza es llamada La joven de la perla a causa del pendiente que luce. ¿Pero es verdaderamente una perla? Hace algunos años, el investigador Vincent Icke, astrónomo y artista, concluyó que las dimensiones y el brillo del pendiente no corresponden con el verdadero aspecto de una perla. Fue entonces cuando sugirió otra posibilidad: podría tratarse de un pendiente de metal pulido en forma de lágrima, hecho en plata o estaño.

La hipótesis más aceptada sostiene que sí es una perla, pero podría ser una perla de imitación o una perla que ha brotado de la imaginación del pintor. Esto explicaría el gran tamaño del pendiente. Pero se trate de una perla o no, lo interesante es cómo Vermeer crea otra ilusión visual: la presencia de un pendiente.

Si nos detenemos con atención, veremos que el pendiente no tiene ni siquiera un gancho para sostenerse. Vermeer aplica apenas dos pinceladas maestras en blanco: una en la base y otra más arriba, reflejando la luz que entra por la izquierda. Solo con eso, Vermeer nos ofrece todo un tema a debatir. Vermeer es, pues, un maestro de la ilusión y el efectismo.

En cualquier caso, no es la primera vez que Vermeer usa pendientes brillantes y perlas para ataviar a sus personajes. Lo vemos en Estudio de una mujer joven; Joven con sombrero rojo o Ama con su sirvienta sosteniendo una carta.

– Tomado de la red.

A %d blogueros les gusta esto: